El 2025 dejó una señal clara para la industria minera e industrial: el crecimiento y la presión por continuidad operativa no siempre vinieron acompañados de mayores inversiones en activos nuevos. En muchos casos, las compañías enfrentaron un escenario de mayor disciplina de capital, priorizando control de costos y estabilidad operacional por sobre expansiones o renovaciones de gran escala.
Esta realidad se tradujo directamente en terreno. Activos con varios años de operación comenzaron a ser exigidos más allá de sus condiciones originales de diseño, operando en ambientes cada vez más agresivos, con mayor carga operacional y menor margen para fallas.
Distintos análisis del sector coincidieron durante el año en que la industria enfrenta una creciente complejidad operativa, junto con costos en aumento y mejoras de productividad más difíciles de capturar. En ese contexto, muchas operaciones optaron por extender la vida útil de su infraestructura existente, en lugar de recurrir a CAPEX intensivo para reemplazos o nuevas instalaciones.
Este escenario volvió a poner el foco en la confiabilidad y en la protección de activos. Cuando el capital se vuelve más selectivo, cada componente crítico pasa a ser un elemento estratégico, y su deterioro prematuro puede tener impactos mucho mayores que el costo de prevenirlo.
Desde la experiencia de MDI, el 2025 reforzó una idea que hoy es transversal en la industria: proteger los activos existentes es una forma directa de optimizar la inversión. Reducir corrosión, desgaste y degradación de superficies permite disminuir la frecuencia de reemplazos, limitar intervenciones no planificadas y sostener la operación sin comprometer grandes desembolsos de capital.
En este contexto, soluciones de recubrimiento avanzado como Nanocomplex han ganado relevancia no como respuesta a la falla, sino como una herramienta para sacar el máximo rendimiento a activos que deben seguir operando por más tiempo, incluso bajo condiciones exigentes.
La reflexión que deja el 2025 es clara:
cuando el CAPEX se restringe, la eficiencia ya no depende solo de incorporar equipos nuevos, sino de cuidar mejor lo que ya existe.
De cara al próximo año, el desafío será avanzar hacia estrategias donde la protección y la extensión de vida útil se integren como parte natural de la gestión de activos, especialmente en un entorno donde producir más con menos dejó de ser una consigna y pasó a ser una necesidad operacional.
Fuentes
EY – Operational complexity overtakes external pressures as mining’s top risk (2025)
https://www.miningweekly.com/article/operational-complexity-overtakes-external-pressures-as-minings-top-risk-for-2026-ey-2025-10-16Mining Weekly – Mining industry faces rising costs and productivity challenges
https://www.miningweekly.comThe Australian – Miners under pressure to reverse productivity stagnation
https://www.theaustralian.com.au/business/mining-energy

